¿Qué es la hemostasia?

La hemostasia es la respuesta del organismo al daño de los vasos sanguíneos y el sangrado. Este proceso incluye un esfuerzo coordinado entre las plaquetas y una numerosa cantidad de proteínas (o factores) de la coagulación de la sangre, que lleva a la formación de un coágulo y la subsecuente detención del sangrado.

El Factor Tisular, es una proteína que se expone a la sangre cuando un vaso sanguíneo se daña (causando el sangrado). El proceso de hemostasia se inicia cuando ese factor tisular se une a una proteína de la coagulación llamada factor siete (FVII), que circula en el torrente sanguíneo. Esta unión provoca la activación del FVII, convirtiéndose en FVIIa. La unión del factor tisular y el FVIIa es apenas el primer paso de un proceso que, al final, llevará a la formación de un coágulo fuerte y estable que detendrá y prevendrá mayor sangrado.

Generalmente, en personas sanas sin alteraciones de la coagulación, el control del sangrado se logra bastante rápido y sin necesidad de tratamiento con medicamentos. En los casos de trauma mayor o cirugía los médicos a menudo necesitan ayudar a los pacientes a lograr una hemostasia normal para minimizar la pérdida de sangre y mayor daño.

Sin embargo, algunas personas nacen con alteraciones en el proceso de coagulación, de manera que la hemostasia no opera en forma apropiada. La mayoría de esas alteraciones son de carácter hereditario, traspasado de padres a hijos. Un ejemplo de esto es la hemofilia.

Algunas veces, personas que nunca han tenido problemas de sangrado (ni sus familiares), pueden desarrollar una condición que les provoque sangrados, y que es conocida como hemofilia adquirida. En esta alteración, incluso heridas y cortes pequeños pueden requerir tratamiento médico.